lunes, diciembre 31, 2007
martes, octubre 23, 2007
Ciclo de anime en Medellín

Blood: The Last Vampire
Fecha: Jueves 25 de octubre
Lugar: Sala Beethoven - Palacio de Bellas Artes
Cra. 42 # 52 - 33 (Av. La Playa, tres cuadras arriba de la Av. Oriental)
Hora: 6:15 pm
Entrada libre.
jueves, octubre 04, 2007
¿Derechos "in-alien-ables" del friki?
La verdad, ciertas cosas estaban haciéndome considerar que yo era un sujeto bien extraño. Pero ahora que leo esto, me considero bastante normal... Aunque bueno, quizá esto no sea sino humorístico, o al menos eso quiero pensar. Ahora no digan que yo escribí esto (como ocurrió -y sigue ocurriendo- con la lista de los emo), porque yo NO soy el autor de la siguiente lista.
«DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI
1) Derecho a ser más friki.
2) Derecho a quedarse en casa.
3)Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea
4)Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki.
5) Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
6) Derecho a la asociación friki.
7) Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
8) Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran.
9) Derecho a no ir a la moda. (una camiseta de Homer es ir siempre de moda)
10) Derecho al sobrepeso y a la miopía.
11) Derecho a exhibir el propio frikismo.
12) Derecho a dominar el Mundo
DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)
1) Ser friki, pese a todo.
2) Intentar ser más friki que otro friki.
3) Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión.
4) Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoreas compulsivas...)
5) Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo".
6) No ser friki de todo, Hay que estar especializado en algo.
7) Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8) Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas. Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor.
9) No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado.
10) Intentar dominar el mundo.»
«DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI
1) Derecho a ser más friki.
2) Derecho a quedarse en casa.
3)Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea
4)Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki.
5) Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
6) Derecho a la asociación friki.
7) Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
8) Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran.
9) Derecho a no ir a la moda. (una camiseta de Homer es ir siempre de moda)
10) Derecho al sobrepeso y a la miopía.
11) Derecho a exhibir el propio frikismo.
12) Derecho a dominar el Mundo
DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)
1) Ser friki, pese a todo.
2) Intentar ser más friki que otro friki.
3) Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión.
4) Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoreas compulsivas...)
5) Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo".
6) No ser friki de todo, Hay que estar especializado en algo.
7) Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8) Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas. Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor.
9) No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado.
10) Intentar dominar el mundo.»
jueves, septiembre 20, 2007
Me pregunto...
Me pregunto... ¿A quién, en su sano juicio (y aparte de los cincuenta y pico emos que me han lanzado insultos) se le puede ocurrir que es humanamente posible sentir envidia de un emo? Es sorprendente a lo que algunos recurren por obtener un minuto de nuestro apreciado tiempo...
lunes, julio 09, 2007
Sobre las "85 razones para odiar un emo"
Hace algunos meses publiqué este artículo que, básicamente, era una lista que me había llegado al correo y me pareció graciosa. Como sabía que podría generar malestar entre algunas personas, me encargué de hacer una pequeña introducción...
...La cual hubera dado lo mismo si no la hubiera escrito. Ya van más de 30 comentarios, todos llenos de odio y totalmente vacíos de comprensión lectora:
1) Para empezar, se me atribuye la autoría de un texto que yo no escribí. Mi único trabajo fue corregir las faltas de ortografía y redacción.
2) Se me acusa de odiar a los emo, cuando simplemente me causó gracia la lista. Nunca pensé que reírse de un chiste me convertiría en un misántropo o incluso en un "estúpido machista".
3) En referencia al primer punto, se me tilda de ignorante al "no conocer cómo es de verdad un emo". Quizá sea así -porque los emo me interesan tanto o menos que la inmortalidad del cangrejo- pero un texto que no es de mi autoría no es prueba de ello.
Absolutamente TODOS los comentarios que recibí por parte de los emo seguían el mismo patrón de acusaciones; adicionalmente, de aproximadamente 30 comentarios, sólamente uno estaba medianamente bien escrito. Estadísticamente, esto me daría buenas bases para afirmar que el promedio de los emo tiene deficiencias en sus procesos de lectoescritura: probablemente se deba a una dislexia causada por el nunca bien ponderado mechón...
Ahora, si la lista la publiqué con una mera intención humorística, no entiendo porqué la reacción ante ella fue digna de un fanatismo religioso. Actuaron como el mal criminal, el que se defiende sin ser inculpado... ¿Podrá ser que, por tanto, algo de lo que dice la lista es cierto? No veo más razones para clamar a los cuatro vientos, con insultos incluídos, que nada en la lista era cierto cuando nadie dijo lo contrario. O bueno., quizá sea fácil tomar conclusiones apresuradas cuando se lee con un solo ojo... Me gustaría comprobarlo, pero mi intrincado cabello no me permite sacarme un mechón.
Para terminar, y como lo dije anteriormente, los emo no me interesan en lo más mínimo; yo estoy contento con mi "aburrida vida" de "chico friki" de "mente cerrada"... Luego de leer aquellos comentarios me da miedo "abrir mi mente": de pronto también se me escapa la sensatez en el proceso.
Esa última, a propósito, podría ser la primer razón real para odiar a un emo y espero no recibir más motivos para aumentar la lista.
...La cual hubera dado lo mismo si no la hubiera escrito. Ya van más de 30 comentarios, todos llenos de odio y totalmente vacíos de comprensión lectora:
1) Para empezar, se me atribuye la autoría de un texto que yo no escribí. Mi único trabajo fue corregir las faltas de ortografía y redacción.
2) Se me acusa de odiar a los emo, cuando simplemente me causó gracia la lista. Nunca pensé que reírse de un chiste me convertiría en un misántropo o incluso en un "estúpido machista".
3) En referencia al primer punto, se me tilda de ignorante al "no conocer cómo es de verdad un emo". Quizá sea así -porque los emo me interesan tanto o menos que la inmortalidad del cangrejo- pero un texto que no es de mi autoría no es prueba de ello.
Absolutamente TODOS los comentarios que recibí por parte de los emo seguían el mismo patrón de acusaciones; adicionalmente, de aproximadamente 30 comentarios, sólamente uno estaba medianamente bien escrito. Estadísticamente, esto me daría buenas bases para afirmar que el promedio de los emo tiene deficiencias en sus procesos de lectoescritura: probablemente se deba a una dislexia causada por el nunca bien ponderado mechón...
Ahora, si la lista la publiqué con una mera intención humorística, no entiendo porqué la reacción ante ella fue digna de un fanatismo religioso. Actuaron como el mal criminal, el que se defiende sin ser inculpado... ¿Podrá ser que, por tanto, algo de lo que dice la lista es cierto? No veo más razones para clamar a los cuatro vientos, con insultos incluídos, que nada en la lista era cierto cuando nadie dijo lo contrario. O bueno., quizá sea fácil tomar conclusiones apresuradas cuando se lee con un solo ojo... Me gustaría comprobarlo, pero mi intrincado cabello no me permite sacarme un mechón.
Para terminar, y como lo dije anteriormente, los emo no me interesan en lo más mínimo; yo estoy contento con mi "aburrida vida" de "chico friki" de "mente cerrada"... Luego de leer aquellos comentarios me da miedo "abrir mi mente": de pronto también se me escapa la sensatez en el proceso.
Esa última, a propósito, podría ser la primer razón real para odiar a un emo y espero no recibir más motivos para aumentar la lista.
jueves, mayo 31, 2007
El anime, la estética y el otaku promedio
Es común entre la población aficionada al anime debatir si éste realmente aporta un aprendizaje al sujeto espectador o si simplemente se trata de una mera fuente de entretenimiento. Pero este debate resulta una cuestión bastante cerrada, que limita al anime a su mera dimensión narrativa e ignora su naturaleza audiovisual. Es por eso que quisiera abarcar brevemente la dimensión estética del anime y su influencia en el proceso selección de preferencias (top of mind, como dicen hoy en día) del otaku promedio.
El concepto de estética puede tomar muchas formas ya que no es algo comprobable mediante el método científico y que, además, varía en función del contexto. Para lo que nos concierne (la importancia de la estética en el anime) definiremos la estética como el conjunto de impresiones y sentimientos que causan en un individuo los estímulos sensoriales; en otras palabras, cómo afecta en nuestro sentir todo aquello que vemos, escuchamos, olemos, degustamos y tocamos. En el caso del anime, puede hablarse específicamente de la vista y del oído.
Lamentablemente -a mi parecer- hemos podido ver, más que todo ahora con la incursión de Animax, un desfile de series en donde lo único que cuenta en este sentido es crear un «efecto "¡qué ternura! *-*"», por parte de algunas de estas series y una provocación de estímulos y necesidades sexuales no satisfechas (que el otaku no es lo más social del mundo, no lo podemos negar) por el otro. Así, tenemos dos bandos: el bando kawaii y el bando ecchi.
El bando kawaii de la estética anime se caracteriza por resaltar todo aquello que se considera tierno: tonos pastelosos por una parte o muy vivos y brillantes, en contraste; ojos más grandes de lo normal; personajes de corta edad, casi nunca mayores de 16 años; vestidos estilo muñeca y una larga lista de etcéteras tan fáciles de identificar que se convierten en estereotipo. Pocas son las series en donde esta estética kawaii logra realmente darle más fuerza narrativa a la serie; me atrevo a dar un ejemplo concreto: la primera serie de Di Gi Charat, en donde lo kawaii crea un contraste respecto a la personalidad de los personajes no tan "kawaii". De resto, dicha estética sólo sirve para alimentar la extraña "cultura de lo kawaii" de los japoneses -y de los otaku occidentales que la adoptan-.
El bando ecchi es mucho más predecible: un tipo cuya apariencia física es la de un parroquiano común y corriente "como tú y yo"... Y muchas, pero muchas mujeres bastante dotadas -y sin reparos en exhibirlo-. No hay mucho qué decir en estos casos: se busca satisfacer la libido reprimida del otaku promedio... Bueno, en realidad esto sucede en muchas producciones audiovisuales de todo el mundo, pero con mujeres reales por lo menos. El debate sobre tal inhumanización de la mujer merece tema aparte.
Pero también hay verdaderas obras de arte. Series en donde la imagen y el sonido, lejos de ser un mero vehículo narrativo, se convierten en parte fundamental del mensaje. En muchos de estos casos, vemos arriesgados experimentos estéticos que casi siempre terminan despreciados por el otaku promedio, el cual no admite un cuadro estético distinto al estereotípico: "la alegre colegiala de 16 años, de pelo pintaracho, ojos grandes y tierno rostro, estudiante del clásico instituto japonés de 4 pisos, con terraza, antejardín y patio deportivo ubicado quién sabe dónde". No sólo eso, sino que para el mencionado sujeto es tan importante su estética kawaii o su estética ecchi, que acostumbra despreciar las series que no cumplan con tales cánones de estética ¿Quién no ha escuchado a un clásico otaku rechazar series y películas -interesantes o no- con frases como "los personajes de Lain son feos", "los personajes de CLAMP son muy flacos", "los de Crayon Shin-chan son sólo mamarrachos", "los colores de Kaidohmaru son horribles" y una larguísima lista de etcéteras?
El otaku promedio constantemente se llena de falso orgullo, diciendo ser "más conocedor que la vulga plebe" y se ahoga a sí mismo en ello. Creer que ya se las sabe todas le impide darse cuenta que el anime no son sólo dibujos bonitos, que la mirada también debe educarse y que a ellos aún les queda mucho por recorrer en ese sendero, porque detrás de ese "personaje mal dibujado" hay una intención mucho más profunda, que no se ve con los ojos del cuerpo sino con los ojos del alma.
El concepto de estética puede tomar muchas formas ya que no es algo comprobable mediante el método científico y que, además, varía en función del contexto. Para lo que nos concierne (la importancia de la estética en el anime) definiremos la estética como el conjunto de impresiones y sentimientos que causan en un individuo los estímulos sensoriales; en otras palabras, cómo afecta en nuestro sentir todo aquello que vemos, escuchamos, olemos, degustamos y tocamos. En el caso del anime, puede hablarse específicamente de la vista y del oído.
Lamentablemente -a mi parecer- hemos podido ver, más que todo ahora con la incursión de Animax, un desfile de series en donde lo único que cuenta en este sentido es crear un «efecto "¡qué ternura! *-*"», por parte de algunas de estas series y una provocación de estímulos y necesidades sexuales no satisfechas (que el otaku no es lo más social del mundo, no lo podemos negar) por el otro. Así, tenemos dos bandos: el bando kawaii y el bando ecchi.
El bando kawaii de la estética anime se caracteriza por resaltar todo aquello que se considera tierno: tonos pastelosos por una parte o muy vivos y brillantes, en contraste; ojos más grandes de lo normal; personajes de corta edad, casi nunca mayores de 16 años; vestidos estilo muñeca y una larga lista de etcéteras tan fáciles de identificar que se convierten en estereotipo. Pocas son las series en donde esta estética kawaii logra realmente darle más fuerza narrativa a la serie; me atrevo a dar un ejemplo concreto: la primera serie de Di Gi Charat, en donde lo kawaii crea un contraste respecto a la personalidad de los personajes no tan "kawaii". De resto, dicha estética sólo sirve para alimentar la extraña "cultura de lo kawaii" de los japoneses -y de los otaku occidentales que la adoptan-.
El bando ecchi es mucho más predecible: un tipo cuya apariencia física es la de un parroquiano común y corriente "como tú y yo"... Y muchas, pero muchas mujeres bastante dotadas -y sin reparos en exhibirlo-. No hay mucho qué decir en estos casos: se busca satisfacer la libido reprimida del otaku promedio... Bueno, en realidad esto sucede en muchas producciones audiovisuales de todo el mundo, pero con mujeres reales por lo menos. El debate sobre tal inhumanización de la mujer merece tema aparte.
Pero también hay verdaderas obras de arte. Series en donde la imagen y el sonido, lejos de ser un mero vehículo narrativo, se convierten en parte fundamental del mensaje. En muchos de estos casos, vemos arriesgados experimentos estéticos que casi siempre terminan despreciados por el otaku promedio, el cual no admite un cuadro estético distinto al estereotípico: "la alegre colegiala de 16 años, de pelo pintaracho, ojos grandes y tierno rostro, estudiante del clásico instituto japonés de 4 pisos, con terraza, antejardín y patio deportivo ubicado quién sabe dónde". No sólo eso, sino que para el mencionado sujeto es tan importante su estética kawaii o su estética ecchi, que acostumbra despreciar las series que no cumplan con tales cánones de estética ¿Quién no ha escuchado a un clásico otaku rechazar series y películas -interesantes o no- con frases como "los personajes de Lain son feos", "los personajes de CLAMP son muy flacos", "los de Crayon Shin-chan son sólo mamarrachos", "los colores de Kaidohmaru son horribles" y una larguísima lista de etcéteras?
El otaku promedio constantemente se llena de falso orgullo, diciendo ser "más conocedor que la vulga plebe" y se ahoga a sí mismo en ello. Creer que ya se las sabe todas le impide darse cuenta que el anime no son sólo dibujos bonitos, que la mirada también debe educarse y que a ellos aún les queda mucho por recorrer en ese sendero, porque detrás de ese "personaje mal dibujado" hay una intención mucho más profunda, que no se ve con los ojos del cuerpo sino con los ojos del alma.
martes, abril 24, 2007
De la renovación urbana
... O de como un estudiante de Comunicación, aparentemente común y corriente como casi todos los mortales, no deja de estar sorprendido ante el auge de la construcción en la ciudad. Dejando a un lado la tercera persona, recuerdo que durante mi tiempo de infancia no eran muchas las obras urbanas en construcción -Unicentro la más notable, aunque en esa época yo ni caminaba- más que todo porque en esa época estaba más de moda la "demolición repentina de alto impacto sin previo desalojamiento" (¿hace falta especificar a qué me refiero?).
Pero ahora, hay obras por doquier. No importa a donde me dirija y qué ruta tome, siempre me encuentro con alguna obra. Parques, bibliotecas, centros comerciales, edificios residenciales y empresariales, ampliaciones y reestructuraciones de vías, Metroplús... Son cosas que ya hacen parte de nuestra cotidianidad medellinense. Cientos de obreros, decenas de volquetas y una impresionante cantidad de material de construcción rondan las calles, las estructuras demolidas y los lotes antes baldíos de una ciudad que se niega a quedarse estática. Luego, a un ritmo frenético, aquellos calcáreos materiales van tomando forma para dar como resultado una nueva obra urbana, orgullosa de sí ante la sorprendida mirada de los transeúntes que no pueden ocultar su asombro ante la novedad que se presenta ante ellos y que rompe con sus antiguos referentes acerca de aquél mismo emplazamiento en una especie de "antes/después" mental.
Todo está destinado a cambiar, nada permanece estático. Heráclito dijo que "nadie se baña dos veces en el mismo rio" y la ciudad tampoco parece querer bañarse en las mismas aguas del tiempo pasado: la ciudad quiere renovarse y, no carente de vanidad, se rejuvenece con constantes "cirugías arquitectónicas". La ciudad, tal como la conocemos, no puede consigo misma y busca una expansión de su propio ser; algo que, como ya no puede obtener simplemente ocupando más y más espacios planos, lo busca desesperadamente entre sus planos existentes renovándolos y, porqué no, llevándolos cada vez más alto.
La ciudad cambia, y nosotros debemos cambiar con ella. En algunos años nos sorprenderemos al ver que los cambios de la ciudad también habrán hecho repercusión en nosotros: cambiaremos de comportamientos, de actitudes, de esquemas mentales, de formas de pensamiento y de vida. Y pobre de aquél que no se adapte, porque camarón que se duerme, lo atropella el Metroplús...
Pero ahora, hay obras por doquier. No importa a donde me dirija y qué ruta tome, siempre me encuentro con alguna obra. Parques, bibliotecas, centros comerciales, edificios residenciales y empresariales, ampliaciones y reestructuraciones de vías, Metroplús... Son cosas que ya hacen parte de nuestra cotidianidad medellinense. Cientos de obreros, decenas de volquetas y una impresionante cantidad de material de construcción rondan las calles, las estructuras demolidas y los lotes antes baldíos de una ciudad que se niega a quedarse estática. Luego, a un ritmo frenético, aquellos calcáreos materiales van tomando forma para dar como resultado una nueva obra urbana, orgullosa de sí ante la sorprendida mirada de los transeúntes que no pueden ocultar su asombro ante la novedad que se presenta ante ellos y que rompe con sus antiguos referentes acerca de aquél mismo emplazamiento en una especie de "antes/después" mental.
Todo está destinado a cambiar, nada permanece estático. Heráclito dijo que "nadie se baña dos veces en el mismo rio" y la ciudad tampoco parece querer bañarse en las mismas aguas del tiempo pasado: la ciudad quiere renovarse y, no carente de vanidad, se rejuvenece con constantes "cirugías arquitectónicas". La ciudad, tal como la conocemos, no puede consigo misma y busca una expansión de su propio ser; algo que, como ya no puede obtener simplemente ocupando más y más espacios planos, lo busca desesperadamente entre sus planos existentes renovándolos y, porqué no, llevándolos cada vez más alto.
La ciudad cambia, y nosotros debemos cambiar con ella. En algunos años nos sorprenderemos al ver que los cambios de la ciudad también habrán hecho repercusión en nosotros: cambiaremos de comportamientos, de actitudes, de esquemas mentales, de formas de pensamiento y de vida. Y pobre de aquél que no se adapte, porque camarón que se duerme, lo atropella el Metroplús...
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